Se me olvidó cuánto te amaba
Consumado el drama del descenso, vive en mí la imagen de un Betis destruido, siendo la sombra de un desconocido. Pero esta decepción ha espoleado en mí un sentimiento por el Betis que antes tenía olvidado. Tal vez se me olvidó cuánto te amaba. A Reyita, gracias por su mensaje de consuelo; ella es un niña que florece es la alegría, me da alegría... Supongo que siempre nos quedará un último chiste. La vida sigue y el verano nos acecha. A quien pertenezca el estilo del Betis, bien a una cara nueva o bien a Lopera, le deseo la mayor de las suertes. Y al Betis decirle que a pesar de todo le doy las gracias por hacer que haya reconquistado esta gran verdad. Mientras yo te extrañe, yo te sienta, yo te ame… siempre vivirás en mí, Betis.
Llega la hora de hacer el balance final
Llega la hora de hacer balance final de lo que ha sido una temporada más en la historia de los equipos sevillanos. Es evidente la diferencia que hoy existe entre ambos clubes y no sólo nivel deportivo sino en cuanto a estructura, seriedad y sobre todo ilusión en el futuro. Vuelvo a repetir que no me alegro para nada del descenso del Betis, pero sí quiero recordar que no hace mucho de forma incomprensible para mí los béticos votaron que se le cambiara el nombre al estadio Benito Villamarín. Estoy convencido que en ninguna circunstancia y bajo ningún pretexto la afición del Sevilla votará alguna vez en su historia cambiar el nombre al estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Me despido de los lectores emplazándolos para la próxima temporada.